jueves, 13 de septiembre de 2018


Estado sí. violencia, no.

Imposible no conmoverse. Imposible no cuestionarse ¿hasta cuándo? ¿hasta dónde? La situación es inaceptable. ¡Estamos hablando de muerte! ¡Estamos hablando de torturas! a docentes e integrantes de la comunidad educativa de Moreno. Sandra, Rubén, Corina, las familias de cada uno, las y los estudiantes de cada escuela son las caras de tanto dolor, de tanta tristeza, de tanta impotencia.

Así como expresamos nuestro acompañamiento y solidaridad para con la comunidad de la Escuela 49 de Moreno, hoy expresamos nuestro más firme repudio a las amenazas y al secuestro que se han ejercido sobre el equipo del CEC 801.

Vivimos inmersas-os en el sistema capitalista y patriarcal. Resistimos, luchamos, visibilizamos, nos organizamos. Pero el sistema contraataca con mucha violencia. Y esa violencia recae siempre sobre las y los más pobres y sobre las mujeres.

Lo que sucede no pasa porque sí. Tiene causas y responsables. Corina y sus compañeras ponen el cuerpo -se exponen- y organizan una olla popular porque las escuelas están cerradas y no hay comedor escolar. Las escuelas están cerradas porque el Estado provincial no las arregla. La olla popular es necesaria porque las y los pibes tienen derecho a una comida caliente con la que no cuentan en su casa. Y esto pasa porque el Estado nacional encara políticas económicas que dejan sin trabajo a las familias.

Las ollas molestan porque son el pueblo organizado. Las ollas molestan porque muestran con crudeza la ausencia del Estado.

Si no queremos más ollas y no queremos más violencia, tiene que haber más Estado de políticas sociales igualadoras, de políticas económicas distributivas. Necesitamos un Estado que garantice alegría, tranquilidad, igualdad, derechos.

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